jueves, 26 de abril de 2018

Nevermind




Una musa de la Duarte con Paris

me salcocho el cerebro
con pimienta y con anis
a espaldas del Amet haitiano
que se había comido la luz roja.

Las noches de delirio lúcido
marcaban aquellos dias exhaustos de sentido
cuando la arena subia y bajaba por el reloj de amapola
y tu nombre aun no habian pronunciado mis labios
y la esperanza era un mal chiste
un malentendido aclarado y nunca superado.

Alguien que no soy yo vivía aquellas noches de martirio
aquellos días de insomnio
aquellas calles de olvido
aquellas costas de naufragos…

Una modernidad incurable de espíritu
me preclude la poesía religiosa
la propia palabra piadosa me irrita el alma
y aun en el escozor de la rebeldía más incurable
alguna majestad te tengo que ceder

Jethro Tull no es un pecado
aunque tampoco ayuda a entender
que lo que ha sido será y lo que es tartamudea
que las maldiciones tienen también fecha de caducidad
que
a pesar de todo
la vida es un regalo bien recibido
y aun sin dientes
hay que sonreír